Fui al velorio de una guagua que había fallecido antes de los dos años en un accidente. No la conocí en vida. Tampoco conocía a la mamita y al papá lo había visto una sola vez. Pero me fue imposible llenarme de amargura y llegar casi a las lágrimas, al ver la triste escena de globos y juguetes acompañando un pequeño cajón.
Es el dolor más grande, sin duda.
Es el dolor más grande, sin duda.
1 comentario:
Weón que no cacha nada de blogs, gracias por pasar por mi blog y comentar, ahora yo te devuelvo la mano pasando por su blog (al cual le hacia falta algún comentario). Supongo que seremos muchos los que tendremos que pegarnos el pique al espacio riesco para ver al gran Chris Cornell, aunque hubiese preferido ir al San Carlos de Apoquindo, ya le había tomado cariño a aquel lejano lugar después de aquellas 2 noches de noviembre del 2005 en que Pearl Jam tocó en nuestro país.
En cuanto a lo escrito en tu blog, me imagino que debe ser muy triste presenciar un velorio y funeral de un niño, yo por mi parte sólo he asistido a exequias de gente viejita.
Bueno, me despido, escribe más y así cacharas algo más de blogs.
PD: sorry si el comentario llegó 2 veces, había escrito antes pero explorer me mandó un error.
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